Gobierno de La Rioja

El 44% de las empresas riojanas tiene una implicación activa en RSE y destina recursos al desarrollo de actuaciones

El segundo informe sobre la evolución de la RSE y las perspectivas de futuro señala que han aumentado en los dos últimos años las actuación de responsabilidad social de las compañías

El 44,3% de las empresas tiene una implicación activa con la RSE, mientras que son minoría, 17,6%, las que se muestran indiferentes. El resto, el 38,1% de las empresas tiene algún grado de implicación, aunque su compromiso es menos activo y no dedican recursos para su desarrollo.

Así lo revela el Proyecto sobre la evolución de la RSE en La Rioja y sus perspectivas de futuro, desarrollado por la FER en colaboración con la Consejería de Desarrollo Económico e Innovación del Gobierno de La Rioja, a través de una encuesta a 285 empresas de distintos sectores de actividad y diferente tamaño.

Lo cierto es que la cultura empresarial respecto de la RSE continúa creciendo y en los dos últimos años ha conseguido permeabilizar más el tejido empresarial de La Rioja, sea de Logroño o de las comarcas. De hecho, el 36,2% de las empresas considera que las políticas de RSE tienen ahora más presencia en su compañía que dos años atrás.

Sin embargo, todavía existe un déficit en la planificación de las acciones, ya que seis de cada diez empresas (60,2%) realizaron acciones aisladas sin ninguna programación, mientras que cuatro de cada 10 lo abordaron de una manera más formal y cualificada.

De la misma manera, el proyecto realizado por la FER advierte que únicamente el 5,3% de las empresas disponen de algún tipo de certificación, acreditación o estándar nacional o internacional sobre Responsabilidad Social Empresarial.

Por otro lado, mayoritariamente, el 80% menciona a la Dirección General de la empresa como el área que gestiona la RSE, mientras que, en menor medida, las empresas se refieren a las áreas de Recursos Humanos y de Calidad, como las responsables de su gestión.

Actividades internas y externas de RSE

Las prácticas de RSE internas más comunes son realizadas al menos por siete de cada diez empresas, especialmente se trata de programas de formación profesional (48,6%) y gestión del impacto ambiental (41,9%). Entre las acciones más significativas se encuentran la seguridad y salud laboral, la participación de los trabajadores y la contratación responsable.

En cuanto a las prácticas externas, lo habitual es que las sociedades realicen actividades de RSE relacionadas con su entorno social (solo el 17,8% no realizó ninguna actuación). Las que más destacan son el apoyo a actividades culturales y deportivas (33,9%) y las políticas de consumo responsable (30,3%.

Hay que subrayar que el informe vaticina que la colaboración con el entorno social, el mercado y el consumidor tienen buenas expectativas para los dos próximos años. En todos los tamaños de empresa, existe una clara posibilidad de implantación de actividades de RSE, pues su demanda para los dos próximos años supera las prácticas realizadas hasta ahora, aunque las expectativas de crecimiento son mayores en las empresas de mayor estructura y tamaño.

Los empresarios riojanos perciben beneficios en el desarrollo de una política de responsabilidad social en su empresa. Principalmente, sobre los empleadosy empleadas (mejora clima laboral, satisfacción y motivación), sobre la compañía ( credibilidad, posicionamiento, imagen global) y sobre el negocio (sostenibilidad a largo plazo).

Retos y frenos a la RSE

El proyecto de RSE habla de una serie de retos y de frenos en torno al desarrollo e implantación de la RSE entre las empresas riojanas.

La agenda riojana de la RSE tiene principalmente dos retos: el primero es el crecimiento del número de empresas que hacen RSE. Esto se conseguirá en buena medida comprometiendo a las micro pymes para que destinen recursos.

El segundo reto es la profesionalización de la gestión de la RSE. La cultura empresarial ha ido creciendo en los últimos años y el 36,2% de las compañías declaran que la RSE tienen ahora más presencia. Para cumplir este reto, el primer segmento donde hay que dirigir la atención es en aquellas empresas que tienen un compromiso alto y además destinan recursos para ello. No obstante, la RSE todavía suele poco cualitativa, con acciones aisladas y sin una programación.

En cuanto a los frenos más significativos, las compañías más pequeñas (1 a 10 trabajadores) suelen tener una menor implicación y atesoran una menor cultura de la responsabilidad social empresarial.

Otro freno importante se encuentra en la brecha entre Logroño y las comarcas. La cultura de la RSE suele estar más impregnada en la capital por razones de capitalidad, características del tejido empresarial y más presencia del sector servicios.

El tercer freno se encuentra en la implicación o no de la Dirección General de una compañía. El compromiso y la implicación de la Dirección General es una barrera cuando no existe, pero cuando se activa es el motor de la implementación de prácticas de RSE.

Finalmente, un último freno se encuentra en el conocimiento del entorno social. Conocer el entorno está directamente correlacionado con el compromiso en RSE.


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