Gobierno de La Rioja

El IER edita un libro sobre el arquitecto carmelita logroñés Fray José de San Juan de la Cruz y el arte rococó en La Rioja

La publicación busca recuperar la figura de este fraile, activo, viajero y algo belicoso en el trato con otros artistas de su época

El director general de Cultura y Turismo, Eduardo Rodríguez Osés, acompañado por  la directora académica del IER, Aurora Martínez Ezquerro, el director del área de Patrimonio regional, Ignacio Gil-Díez Usandizaga, y la coordinadora de la publicación, Myriam Ferreira Fernández, han presentado el libro  Fray José de San Juan de la Cruz y el Arte Rococó en La Rioja de la colección Arte.

Hace poco más de un año, al empezar las obras de rehabilitación del Instituto Sagasta de Logroño, salieron a la luz restos del antiguo convento de Carmelitas que se ubicaba en el solar del mismo. En ese convento de Carmelitas habían vivido durante siglos decenas de religiosos, aunque en el campo artístico hubo uno que destacó sobre los demás: se llamaba fray José de San Juan de la Cruz.

Para recuperar la figura de este fraile, activo, viajero y algo belicoso en el trato con otros artistas de su época, el Instituto de Estudios Riojanos ha publicado un libro, coordinado por Myriam Ferreira, de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), y que cuenta con textos de profesores como José Javier Vélez (Universidad del País Vasco), Javier Azanza (Universidad de Navarra), René Payo y José Matesanz (Universidad de Burgos), Álvaro Ramajo y Nuria Cuenca (Universidad de La Rioja) y Cristina Sigüenza (Universidad de Zaragoza).  Un repaso vivo por el arte de las épocas más ricas del arte en La Rioja y sus alrededores.

Nacido como José de Ágreda, procedía de una familia dedicada fundamentalmente a la construcción. Siendo joven entró como lego en los Carmelitas, formándose en Navarra como religioso. En Corella, mientras completaba su formación, trabajaba como cocinero del convento. Sin embargo, la cantidad de obras arquitectónicas que se realizaban en la localidad debieron requerir que los directores de la obra, tal vez por la tradición arquitectónica de su familia, lo emplearan como discípulo en las obras arquitectónicas. Quince años después, fue él el que se convirtió en el principal tracista carmelita de la región, realizando trabajos en Navarra, La Rioja, Burgos y el País Vasco. Fue uno de los introductores del rococó, un estilo exótico y aristocrático que en esa época se relacionaba con la corte madrileña y que él aplicó abundantemente al arte religioso. A él se deben la inesperada iglesia de San Gregorio de Sorlada en Navarra, curvilínea y delicada como una porcelana; la sacristía de la Catedral de Burgos, exuberante y ornamental o el convento de carmelitas de Lesaka, con la sobriedad de las primitivas construcciones de la orden carmelita.

Se trata del número 15 de la colección Arte de esta institución. El libro está disponible en la librería del IER a un precio de 12 euros.



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